27 septiembre 2009

.. en el adiós a Carlos Aladro


Ya todas las muertes me hablan de ti.

La noticia me llegó porque me tenía que llegar. Salió en El País veintidós días después de que sucedió:

Carlos Aladro Durán, una eminencia en teatro infantil

Es decir, Carlos Aladro se fue como vivió más de la mitad de su vida, apartado del mundo, en el silencio del anonimato. Y en ese periodo se convirtió en mi cuñado, hace unos veinte años. Me mostró el mundo del teatro, de la noche, de lo no establecido, del desorden y un poco la locura. En fin, fue mi salida al mundo, mi primer maestro fuera de las aulas.

Pensaba en un reencuentro y desechaba la idea, y volvía a pensar y desechar. Ahora la muerte ha puesto el punto final. Hasta siempre, Carlos.

Este es el “Títere para un Ángel de Swedenborg” que me regaló, fechado en mayo del 1992:

Y me reafirmo en mi conclusión: la muerte de los otros obliga a reconstruirse.

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