18 noviembre 2009

.. en los nopales del camino


En el camino hacia San Luis Potosí, con la camioneta cargada con las cajas del archivo de Alejandro Aura, con un deleite de mezcal en mis labios, con la música suave adormeciéndome, al abrir los ojos vi las sombras alargadas del atardecer cubriendo el paisaje, la poca luz haciendo grande cada detalle, multiplicando los verdes de la naturaleza.

Se oscurecía el paisaje y se iluminaba el nopal. Adquirió el protagonismo de la escena. Escuché sus palabras. Puedo alcanzar la altura de un árbol y le doy cobijo, o quedarme del tamaño del trigal para platicar con él. Me despliego como abanico, como árbol genealógico, como un haz de cartas en la mano, construyo lindes, levanto barreras, te protejo. Soy yo, amigo, compañero, para siempre.

Estas palabras se cruzaron con las del poema: colosal, fenomenal, total. Lo leía Alejandro cada vez que presentaba su último libro de poemas “Se está tan bien aquí”, que lo incluye. Le iba cambiando la voz, se iba haciendo uno con él.

Alejandro Aura:

Ayer lo vi, lo sentí, era Alejandro-nopal, nopal-Alejandro. Y movía sus manos de manopla desde el desierto, diciéndome hola y adiós, adiós, hola. Aquí estoy, aquí estamos. ¿Seré tu patria?¿Somos tu patria?

Y cayó el telón, y sus voces se quedaron dentro de mí.

PD para Alejandro: una vez más un poema que cobra todo su significado ahora, después de.

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