30 mayo 2010

en el sueño de hace un año



Arriba en el horizonte, cortando el cielo, desde la ventana de casa de mamá, en la cima de unas escarpadas montañas, una hilera de casas blancas, un pequeño pueblo como una puntilla de enagua decoraba la montaña.
Era la primera vez que la veía desde la ventana de mi casa. Unas nubes como fantasmas con grandes ojos flotaban sobre el pueblito.
Salgo corriendo a buscar mi cámara de fotos, y sí la encuentro enseguida, está dentro de mi bolso. Pero el zoom no aleja tan alto, tan lejos, no consigo enfocar. Las nubes se desplazan hacia la derecha, y llegan otras. Consigo enfocarlas, disparo una y otra vez, ¡las tengo!. Las nubes se elevan y dejan paso a un cuerpo entero de fantasma, tiene pies y manos, corre hacia la derecha, doblemente ligero, por ser nube, por ser fantasma, y en su carrera se voltea a decirme adiós, con su mano de nube, es Alejandro, es una señal de Alejandro, que dice “aunque no esté estoy, amor”.


Fue hace un año exactamente, esta otra despedida, este hola y adiós. Después desapareció de mis sueños por muchos meses.

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