14 marzo 2010

Ronda por tres caminos para un amigo viejo


¿No es la sombra más mariposa que la mariposa?


Algo así me sucede con la sombra de este poema que incluyo de nuevo, las tres partes juntas para escucharlas de un tirón, con los ojos cerrados:
Escúchalo en voz de María Aura:

Uno Dos Tres

13 marzo 2010

.. en cosas que olvidé


.. pero que aparecen de repente. Llevo horas caminando en la soledad, veo un espejismo, no sé si es un oasis de lágrimas; encuentro una piedra, lleva escrita la palabra “ansiedad”, cabe en mi puño pero quema, dejo la mirada perdida en la perspectiva y su sonrisa ignota: Ansiedad 29mayo2008.

"Siéntate junto a mí, ponme tu manita aquí", en el centro de su pecho, su respiración se iba calmando, y la piedra desaparecía. Lo había olvidado.

Mañana continuaré dejando huellas en la arena, hoy déjame esperar el amanecer como ellos y escuchar tu voz:

Para decir la verdad:

12 marzo 2010

Ronda por tres caminos para un amigo viejo: tres



RONDA POR TRES CAMINOS PARA UN AMIGO VIEJO

Tres:


Pero luego moriste en calles ácidas, dobladas,
junto con ellas agonizaste de un amor a todas las flores
de las ciudades
donde aún quedaba una flor,
una muchacha viva, un hombre vivo,
alguien con su leucemia bebiéndose su siglo veinte
en una sola noche loca y miserablemente azul.

Luego moriste a golpes políticos y hembrunos;
borracho y descamisado fuiste a dar con tu osamenta preciosa
en los pétalos duros de la soledad.

Entonces resonó lo que en el día y la noche
y amplio y sereno
y del hombre al hombre suena.

Entonces pasaron las historias neutras;
datos y fechas fueron corridos por necios de la fiesta.
Se te acabó la biografía, cuate,
te iluminaste,
poeta, nardo, carcacha,
te iluminaste con las palabras puestas en el lugar en donde nacen las palabras;
te pusiste a inventarlas y acertaste
y así se fue desparramando el mundo por la tierra.

No tiene más anécdota esta historia,
es una pura manera de cantar.

Jueves y viernes,
para siempre,
se habrán de encargar de tu memoria.


Escúchalo en voz de María Aura:

11 marzo 2010

.. en el aniversario del 11M, en Madrid


Hoy también me salto la alternancia de los poemas, este aniversario late todo el día como mi corazón. Han pasado seis años de la matanza terrorista en la estación de Atocha.
Era jueves. La noticia estalló. La onda expansiva de los muertos fue un estruendoso silencio. Otro mordisco más a la humanidad. Hoy siento esa mutilación. Recuerdo el silencio que nos ahogaba, caía como nube sobre la ciudad, respirábamos silencio. Alejandro volaba a México ese viernes (nimodo). Junto a mí Arantza en el río de la manifestación. Por más que habláramos e intentáramos hablar, no había palabras. Ciudad muda. Alejandro llamaba para estar cerca. Fui a dormir a casa de mi madre.

Le tocó a Arantza el lunes el viaje por esas estaciones y le fue naciendo este poema:

De Alcalá de Henares a Atocha, cuatro días después.

Entramos en la estación,
este viaje será un homenaje.
No es una puerta, hoy,
para algunos hacia ninguna parte.
Todos nos movemos en silencio,
nos miramos a los ojos.
En la atenta mirada,
todos vemos nuestro dolor
en los ojos de los otros.
Nos conmueven los ojos
cerrados para siempre.
Y como si quisiéramos entregar
cada una de las imágenes,
miramos el andén,
los ramos de flores frescas,
las velas encendidas y todos los escritos
colocados con esmero en el suelo.
Miramos las vías paralelas,
el infinito vacío en la distancia.
Miramos el tren que se acerca y se para.
Subimos lentos a algún vagón,
y el tren inicia tan suave su marcha.
El pitido, al cerrar las puertas,
rompe la paz del silencio
para aunar más las heridas calladas.
Queremos ver con los ojos
de los que ya no pueden ver
todo lo que nosotros miramos,
darles lo que nosotros vemos,
y queremos que estén sentados
a nuestro lado,
aunque no nos conozcamos.
Y que miren los balcones, las ventanas,
los edificios desiguales,
la ropa tendida y blanca,
esas montañas azules,
los grafiti de colores
y las obras en marcha.
Con qué suavidad se mueve el tren,
todos vamos serios, ocultos y presentes,
con el mismo pensamiento.
Enviamos, ¿a quién?, imágenes
de lo que vemos:
los brotes de las plantas,
un árbol con flores de primavera,
los carteles publicitarios
y el humo de las chimeneas.
También en los chicos que miran,
atentos desde un puente,
se sospecha una mirada nueva.
Todo ha cambiado de significado:
los caballos,
las cercas,
la primavera incipiente
y el próximo verano,
estos polígonos industriales,
esos coches aparcados,
los apeaderos vacíos
y otros, que miran quietos,
desde un camino cercano.
Todo está visiblemente afectado:
las grúas,
las excavadoras,
los páramos.
En la estación de Santa Eugenia
nadie en los andenes,
lacradas velas solas y flores frescas
bajo el sol tenue de mediodía.
Opresión en la garganta,
hasta los vagones tiemblan.
Con el rigor del recuerdo
vibran en el silencio.
En el Pozo del Tío Raimundo,
en lo hondo,
se cruza una valla saturada
de flores, fotos, papeles, palabras,
velas de sangre encendida,
que ni el viento, ni la lluvia del cielo
quieren apagarlas.
No existe razón que justifique
tantas muertes destrozadas,
tantos seres adheridos al dolor,
tanto silencio contenido.
Nos queda el último tramo
hasta el grito unánime convocado
sobre la estación de Atocha.
Una amplia y quebrada corona
bajo un lazo roto de lágrimas,
con flores amontonadas,
con fotos fotocopiadas,
con voces de aliento,
desde ciudades lejanas y cercanas,
con velas encarnadas
en un pausado latido
de llamas y de miradas.


Arantza Salaberría



10 marzo 2010

.. en las profundidades del amanecer


Amanecí con la profudidad del mar, todavía el eco de la orquesta, los actores sin querer abandonar la escena, ni yo mi butaca, con los ojos cerrados, la luz del día aclaraba mis párpados.
Di la vuelta, pegué la cara a la almohada para no perder la música, sujeté los finos hilos del sueño, y surgió de esas profundidades la voz de Alejandro recitando “Vértigo”, la energía de Alejandro recitando una y otra vez ese poema, Alejandro transformado, Alejandro lanzándose:

Lo publicó el martes 27 de febrero de 2007: VÉRTIGO, con una interesante reflexión sobre su poesía.

Escúchalo en voz de Alejandro Aura:

Y puedo jurar, jurar y jurar (¿no escuchan el grito?) que apenas hoy he comenzado a entender.

09 marzo 2010

Ronda por tres caminos para un amigo viejo: dos



RONDA POR TRES CAMINOS PARA UN AMIGO VIEJO

Dos:


Ah sobre mi amor empapelado
cayó una golondrina,
tú le rompiste el nido, idiota,
tú me rompiste el mediodía
buscando sus caderas.

Ahora me detengo un poco, vengo al mundo un día de mayo,
subo a la tierra de mis gentes, canto:
yo te apesto desde ahora para siempre que te nombre.

Y eso no era todo,
que en mis manos rondaban los machetes.


Escúchalo en voz de María Aura:

08 marzo 2010

.. en un diálogo sobre la memoria


Cuando memoricé el poema "Con que ojos nuevos te veré vida", hacia años que no ejercitaba ese músculo y el proceso me resultó muy interesante, me surgieron cientos de preguntas. Al venir a México lo hablé con Marta Aura, deseaba que me contará su experiencia como actriz de teatro, tenía ella en esa época !tres monólogos en la cabeza!.

Ahora como si las preguntas se hubieran lanzado al infinito, encontré este texto de Alejandro en su archivo donde habla exactamente del proceso de memorización del actor, como camino para alcanzar, "situarse en el mundo del arte". El texto se refiere a la función de "La historia del soldado, del 12 de septiembre de 1993, que fue extraordinaria ... los actores habíamos logrado eso que en otras ocasiones he llamado inspiración; cada uno en su alma interna supo que había ocurrido ese fenómeno que justifica las labores arduas de la profeción teatral: la memorización; la afinación del oído para percibir los tonos del interlocutor y la capacidad de emisión de la voz para lograr esa especie de música que se instrumenta con las voces que dialogan y que consigue que lo dicho tenga un sentido para los espectadores...."

Y así desarrolla un ensayo intentando desentrañar las piezas que componen esa magia.
Aquí transcribo los párrafos que hablan de la memoria, en los que responde a mi curiosidad de inicios de año:


TEORÍA DEL SOLDADO
12 de septiembre de 1993

La memoria del actor ese músculo flexible y potente, pasa por varias etapas. Primero el actor ha leído el texto y ha fotografiado en forma más o menos inconsciente su totalidad, digamos que ha guardado un primer negativo, por así llamarlo, en los estratos internos de la memoria. En los trabajos que son de lectura como el radio, los doblajes, las locuciones de todo tipo, es muy común observar que los actores se equivocan a la hora de grabar exactamente en los mismos lugares donde se equivocaron en la primera lectura; las fallas quedaron retratadas en el negativo hecho en el momento de leer el texto, y su segunda o tercera lecturas son cada vez más superficiales y dependientes de la primera. En la lectura definitiva, la de la grabación, ya no sólo lee lo que dice el texto sino que está buscando en su bagaje interior las emociones y las sensaciones que le ayuden a matizar la lectura, a dramatizarla, a darle verosimilitud y, si se puede, belleza.
…
A continuación el actor lee el texto que va a memorizar haciendo una primera división de bloques de intención, de sentidos, de direcciones del discurso. ¿Por qué habla de esto? ¿A qué se refiere cuando dice aquello? ¿A quién habla? ¿Con qué objeto tiene que decir tal o cual cosa? Un montón de preguntas que tiene que ir respondiendo para hacerse una idea del modo como puede (y debe) abordar el personaje, porque si memoriza mal el trabajo de enderezar el sentido puede volverse demasiado pesado e ingrato.
…
El siguiente paso que ha dado el actor en la memorización del texto ha sido el de la acumulación y repetición de frases sin ver el texto anterior, que ya debe estar en un primer estrato de la memoria, sino viendo sólo el fragmento que va a incorporar. Ejemplo: una mañana; una mañana temprano; una mañana temprano de domingo; una mañana temprano de domingo, lluviosa y gris; una mañana temprano de domingo, lluviosa y gris, salí de casa; una mañana temprano de domingo, lluviosa y gris, salí de casa y me dirigí al metro… etc. Ha vuelto, una y otra vez a hacer el ejercicio de repasar, con susurros, el texto, valiéndose para fijarlo de todos los elementos posibles de la memoria: el tamaño de las letras, las manchas del papel, la disposición del párrafo en la hoja, la cercanía de unas palabras con otras, las evocaciones que sugieren las frases, y un mundo, en fin, de sutilezas que en cada caso particular hacen el paisaje de la memoria.

No tan fácil es repetirlo ante los demás. Uno se siente muy bien con su conciencia porque ha trabajado, ha memorizado la escena que el director pidió, ha hecho su tarea y va muy orondo al ensayo. En el noventa por ciento de los casos lo que uno ya podía repetir a solas en voz baja sin ver el papel, como si se hubiera desvanecido huye y nos escatima la posibilidad de presumir de aplicados....