04 febrero 2009

Haz como yo



HAZ COMO YO

El corazón
es un disparate incorregible,
la boca una máquina de inventos,
la mano una estación del alma,
el pie una condición celeste
y el resto de las partes del cuerpo
maravilla de ver
y colofón de un sueño de aventuras.

Haz como yo:
saca tu corazón al pasto
a que las viborillas de tierra
lo enamoren.
No hay en esto peligro ni doblez;
lo recoges, lo limpias y lo guardas
en las pálidas arcas de tu pecho;
como yo.


Digo que somos dos cuando nos vemos
y en algunos momentos, a ciegas, somos todos.
Digo que así fuera
y no uno nomás, monologando.

Toco el yelmo de Rodrigo,
toco la cota de malla, si la tiene,
toco las crines de Babieca
y en la mano del hombre,
sin el guante,
toco una desesperación gemela
que me parte;
soy un historiador vencido.

Con la punta de la lengua,
caballero del asco,
toco la pasta de la imagen de una virgen
millones de veces lengüeteada
y bajo en el sabor de la saliva
al espíritu roto de otros tiempos.
Soy más nuevo que el sol.


Digo que somos cajas de zapatos
llenadas a la fuerza con suspiros.

Espolón de mis amigos y tristezas
rompo desde adentro el infinito.

Haz como yo,
que chiflo y toco el arpa
y a veces parece que me río.

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