11 abril 2009

.. en la cocina, cocinando

Alejandro me enseñó a cocinar, y más, a cocinar para muchos. Este jueves el motivo fue la presencia de Val, el hijo de Pilar con quien llevo meses compartiendo la continuidad de la vida. Tiene 18, acaba de llegar de México a pasar unos días. Invité a Olga y a Jaime, de edades próximas, con sus madres que son mis amigas. Nos juntamos ocho.

Vino Val al mandado el día antes, disfrutó del mercado, que no se me olvide decir que también es poeta. Fuimos a la tienda de congelados. No había palometa así que compré perca, enseguida me di cuenta de que este pescado era el bueno para el cebiche pero quién sabe como iba a funcionar con la receta a la veracruzana. Pues a probar, oí que me decía Alejandro. Y el pollo mejor comprarlo en la Costanilla de las Trinitarias, es muy sabroso. Pollo y pescado, quien no quiera una cosa la otra, y de primero una rica y completa ensalada de pasta que preparó Arantza.

Comencé temprano a cocinar, sola con Alejandro. Chin, olvidé la crucecita con el cuchillo ahí debajo de los tomates para escaldarlos, nimodo. Y el ajo, ya nunca aprendí a cortarlo con tu destreza (a ver si con María Aura). Aunque la receta dice dejar pocos minutos el tomate en la cazuela, ya descubrimos que muy hecho gusta más. Y sí seguí la receta para ir incorporando el resto de ingredientes. ¡Ah, bueno! y nada de horno, ni mantequilla, ni sartén. Cuando la salsa está lista la dejamos reposar. El pescado se echa un poco antes de comerlo, ahí fue cuando me di cuenta que el grosor de la perca requería más tiempo, para ligar con la salsa. Sin duda, mejor los finos filetes de palometa o los de pescadilla. Y claro estuvo mucho más sabroso el pescado al día siguiente.

Ahora vamos con el pollo, me asomo a tu blog para leer tu receta y la adenda qué hiciste la siguiente vez que lo cocinaste. ¿Y las cantidades? Pues eso, un poquito, un chorrito, una pizquita y tantito de esto y aquello. Es cuestión de oído, ya lo aprendí, escuchar al aceite, al vinagre, al sake, al ajo molido y … fue el plato estrella.

Se disfrutó la comida, la plática, la poesía, las canciones, todos los ingredientes hicieron un platillo delicioso. En fin, se dio la magia que siempre tú conseguías.

Además encontramos a un perro perdido del que hablaré otro día.

1 comentario:

  1. Gracias, Milagros.
    Todos pasamos un día estupendo, los chavales sedivirtieron de lo lindo y yo disfruté muchísimo.
    Gracias, otra vez.
    Inés

    ResponderEliminar