14 julio 2009

Estaba la pájara pinta



ESTABA LA PáJARA PINTA


Pequeña como eres
abarcas la soledad;
por un instante de tu quietud
se ha detenido el mundo
–a las dos de la tarde de este lunes
me estoy quebrando de angustia–
y todo lo que yo he sido:
ciudad,
trepador de las mercedes,
tramposo por la sangre
y por la sangre alegre y lengualarga,
poseedor del sol
y melancólico,
y todo lo demás que fui
que hoy anda sin sustancia
choca
y hace una colisión atroz
y desesperante
en estas dos de la tarde
que te digo.

–Ven,
pájara mía,
cántame una canción.

Sencilla como eres
tienes el poder de transformarte:
de la más honda belleza
a la fealdad más honda va tu cara y
de la inocencia a la lujuria y
vuelve.

Y en esta red estoy metido
hasta el fondo de tu alma
quebrando lanzas contra mi propia historia.

Recorrí por tu cuerpo
toda mi estancia en la tierra,
me sumergí,
entonces fuiste la primera mujer,
rompiste para siempre el cristal de mis sentidos
y entré a la fiesta del mundo
por las puertas canoras de tus senos.
Pero estoy mortalmente hundido en el cariño.

Y no hay vuelo,
no hay viento
para volar
ala con ala
con tus ojos;
estoy atado con el plomo de la imaginación.

Mi casa entera se llenó de bocas,
millones de lenguas tocan mi pecho
y me preguntan:
qué te pasa,
qué te pasa,
y no puedo más,
me arrojo por todas las ventanas
a patear los astros con mi angustia:
qué te pasa, jilguero;
asumo la responsabilidad de Dios
y muero en este instante desesperado de haber
tocado el cielo inútilmente.

Ahora soy el polvo más neutro que conoces,
en mí ha terminado hoy la biología;
vago completamente muerto.

–Oye,
pajarita,
ven,
dice que vengas.

Dice que al polvo con el polvo,
dice que al átomo contigo
y así todo cuerpo orgánico
comienza,
siempre y cuando
que cantes,
pajarita.


Escúchalo en voz de Marta Aura:

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