04 marzo 2010

.. en este olivo urbano



En esos días su mirada era tan triste,
la dejaba perdida en cualquier rincón,
la primavera no llegaba,
las fuerzas se alejaban.
Fue cuando dijo “estoy desolado”
suave pero sonó como grito,
se me clavó en la sangre.
Y salimos a pasear,
abrazados, como si pudiera
consolarle o retenerle.
“Acercate al olivo”,
le dije,
silencios hondos, urbanos,
les tomé la foto, para siempre.

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