15 abril 2010

La Balada del Príncipe Rojo: XV


XV

Luego seguí cantando,
los nombres de las calles tienen música,
los muebles y mis amigos perdidos
tienen música.
Como un carbón mineral sigo cantando,
van adhiriéndose a mí todas las sílabas;
ya nada hago tal vez
y sin embargo crezco
para unos labios futuros.
Debajo del sol, un día,
alguien descansará de su trabajo,
comerá una tortilla,
tendrá un hijo,
(estoy completamente seguro)
contará estas flores conjugadas.


Escúchalo en voz de María Aura:

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