16 junio 2009

Canción de la pequeña desesperanza




CANCIÓN DE LA PEQUEÑA DESESPERANZA

A Lourdes Guerrero


Ella vino con los ojos llorosos
y con los cabellos largos,
esta historia no es mía,
corre de boca en boca,
con los cabellos largos,
y lo que antes tenía fresco,
como de jugo sabroso,
vino seco.
A la puerta de mi casa, muy cerca de mis nervios,
coronaron al dinero, esta historia no es mía,
y ella vino con los ojos llorosos
a decirlo.

En esta ciudad occidental,
quienes aquí te hablamos,
la vida es de fresa y pólvora,
la vida es esto y es aquello,
vivimos de la necesidad, algo pasa
con el aire
que no entiendo, y sus vacíos
y sus llenos
y sus rincones secretos;
dos amigos o tres es suficiente;
no valemos historias medievales;
ésta es una ciudad occidental
del siglo veinte.

Ni palabras de paz
ni de promesa,
ella vino asustada y ciega,
una canción,
una canción que dice
que abras la puerta y entres en la casa de mis nervios,
muy singular y muy plural, para nosotros,
para nosotros
el alma del cuerpo es cosa seria,
por eso ni dormidos ni locos reventamos,
ven,
estas palabras no son de paz,
por eso crecen.


Escúchalo en voz de Marta Aura:

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