14 agosto 2009

.. en el blog: Tecnoculto



Ayer me llegó esta alerta de google, esas cosas incomprensibles que suceden en la red, pues es uno de los textos que se escribieron el año pasado, al día siguiente del treintadejulio. Está en el blog de tecnología, cultura y puntos intermedios, que escribe Andrés Borbón.
Le agradezco al azar pues no conocía el escrito. Y, sobre todo, a Andrés, su buena y breve prosa dibuja un Aura intenso.

Fallece el escritor Alejandro Aura



Vi muchas veces a Alejandro Aura. En el teatro, en la televisión, en la prensa, en las librerías, en El Hijo del Cuervo, club y escenario de sus excentricidades. Era una de esas presencias constantes y sólidas, de enorme estatura lírica, de afán pedagógico.
Recuerdo que, con escasas excepciones, su lectura de los poemas era la mejor lectura posible. Ameno, mordaz, cáustico, detallista; son muchos los adjetivos que adornan la memoria de Aura pero que fallan en definirlo. Era yo un chamaco cuando lo vi por primera vez, y era ya todo un adulto cuando le perdí la pista, cuando dejó el país y aceptó una invitación para dirigir el Instituto de Cultura de México en España. Desde el 2001 vivió allá, conoció a su última compañera y se dejó querer por Madrid.
Lo recuerdo en escena: Vivaz, incansable, de humor hiriente. Amó el teatro y lo cortejó desde todos los ángulos. Amó la poesía y se perdió entre sus cabellos, sus aromas y sus caricias. Amó las tertulias y las llevó al televisor, donde sus amigos se dejaban torturar por puro aprecio o por puro miedo, no sabría decirlo. Yo fui un espectador más de este hombre hecho de palabras, de letras, de puntos suspensivos…

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