07 marzo 2010

Ronda por tres caminos para un amigo viejo: uno



RONDA POR TRES CAMINOS PARA UN AMIGO VIEJO



Uno:


Efraín Huerta,
agua del mar,
botella vieja,
eras mi amigo, camarada.

Ibamos a mirar el bosque
plantado a partir de tu ventana
y recibíamos en silencio la paz de los humanos.
De hombre a hombre, botella,
estuve entonces quieto y convencido.

Hago como que no me acuerdo
para no estar triste.
Pero la mano me sigue siendo piedra y flor
y sigo siendo alegre y tonto
con un gallo de viento en la cabeza.

Pero digo, paisano,
yo era el último cristo de tu especie.
Qué vas a hacer ahora
que nadie te pregunte de todo corazón
por un acento.
Qué vas a hacer tan solo en el espacio.

Te hiciste polvo
para que todos te respiren, Huerta,
para que andes anónimo en la tarde
con tus millares de palomas blancas,
con tus azaleas camina que camina,
con tu novia urbana de piedra y geografía;
polvo te hiciste
para entrar en el muslo de las niñas
a oír el aria del misterio,
para entrar en las axilas torcazas
de la ciudad en que vivimos.

Hulla te hiciste, astuto,
y vuelas
y rondas las camisas de los tendederos
y rondas mi corazón un poco
y rondas las casas de los pobres
como una paloma de San Juan
que tiene frío.

A secas dejaste en el pan de ser mi amigo,
en el camión, en la garganta,
en este siglo
y en la lluvia y su dios aquel de la piedrota.

Agua del lago viejo,
sacristán de qué campanas,
me acuerdo bien de que nos dimos la mano
muchas veces.


Escúchalo en voz de María Aura:

06 marzo 2010

.. en Ulises recorre México (16 a 20)



La cuarta entrega semanal.

Capítulo 16:
Capítulo 17:
Capítulo 18:
Capítulo 19:
Capítulo 20:

05 marzo 2010

Nada sucede aquí


NADA SUCEDE AQUí


para Fernando Córdoba Lobo




Esta mañana es diferente todo,
hay algo viejo y grande y desleído.
Irregular como el siglo, el aire está latiendo;
las montañas parecen recortadas,
hechas de abajo para arriba, suspendidas.
Y todo este paisaje, grave y rencoroso,
nos llega como piedras a los ojos.

Un hombre dirá que aquí nació.
Habrá de preguntar por su episodio.
–Nada, señor, el tiempo es oficial. Nada sucede.

Pero los ancianos se quejan de la muerte.
Como que aquí no ha sucedido nada,
como que este mismo lugar ha estado quieto,
¿a través de qué muertos, de qué tiempo?
¿a través de qué fusiles ha estado inmensamente quieto?

Esta mañana, sin embargo, es diferente todo.
Andale, cuento, comienza a revelar la sangre,
di lo que te piden los señores.

En qué país naciste,
y a qué hora de su historia,
y en dónde consumiste el ruido voraz que te dejaron.

Cuéntales desde dónde el sol se te quedó estancado;
cuéntales de cómo se murió, lleno de luz, tu abuelo,
de cómo te parió tu abuela desde entonces,
de cómo te quedaste sin nombre todo el rato.




Meshico es una vieja palabra con millones de espejos
en donde cada quien respira la imagen que le toca.

Alguien se levantó con hambre a media noche, siempre,
y no escontró qué comer ni qué ponerse,
y en este globo que digo
van metidos los años y los años,
alguien también se levantó con hambre a media noche
y se encontró a los prójimos dormidos.

Cuándo, occidental a medias, cuándo,
humano a medias, escorpión, hermano, cuándo.

Alguien cogió macana
y alguien más en el mundo
tuvo miedo.

Alguien llegó del mar;
ay mar, ay mar,
recapacita.

De qué manera nos llovió la muerte desde entonces.
De qué manera la esclavitud tuvo sus hijos.
De qué manera la soledad se aposentó en mi trono.
Ay mar, ay mar,
qué manera de estar una nación
muriéndose a pedazos,
qué manera de no volver a ser
nunca uno mismo
con su aire y con su casa.

Pero la historia es una nota ronca
que no puede ser cantada con violines.



Rasguémosle el color al apisodio negro,
nadie tiene necesidad de lastimarse.

Si una noche dijo su grito el cura
y todo sucedió como se sabe,
el fusil para todos,
la horca y el cadalso para todos,
flores para el engaño todos,
bien les haya, que el pueblo los llora y los recuerda.

Hay siempre y cada vez nuevas campanas,
y siempre y cada vez hombres del barro
que se cuece en el sol de nuestra sangre.

Los siglos, señores,
nunca han tenido más de cien disparos enemigos.

Hay que seguir entonces,
hay que seguir tocando al corazón de cada historia.

Díganme la primera palabra
y yo completaré el terror de lo que pasa
con yambos de madera.




Ponte de pie, recuerdo,
que hoy vas a llorar
lo más amargamente
que has llorado.



Si el hombre tuvo dolor en su contorno,
tuvo al menos dolor que cobijarse.

Si tuvo que aparecer como suspiro el hombre,
tuvo al menos el aire que lo armaba.

Pero la muerte, ¡puta!,
es no tener nunca más nada.



Todo el que pasa por la calle
tiene en su haber una paloma,
hay que ser consecuentes
con los hombres que pasan y nos miran
y no comprenden nada.
Al menos si dejamos de decirles
negro y crimen
y chacales de miedo agazapados en las puertas
y
se murieron tu padre y tus hermanos
y tu niña y tu hijo
y tú no sabes nada,
y es que otra mañana
estalló su polvorón la muerte.
Revolución de azúcar
para el café más negro de la historia.
Aplástate carmín
en el charco de sangre de los nombres.
Hay que tener presente el amor a los humanos
y no decirles nada.
Este país tuvo su esponja de mezquite
y nadie supo nada.
Bendíceme, sonaja,
voy a traerte el pan de esta mañana,
y nadie trajo nada.
En el hollín del aire
se han quedado libres
los olores de muerto.
Un millón de muertos
para que se llenen los libros de lecciones.
Un millón de muertos
y nadie supo nada.
Abran el cajón de la esperanza, nos ahogamos,
nos van a encontrar ya congelados de horror cuando amanezca.
abran la puerta,
abran todo lo que se pueda abrir en este siglo.



Pero decir así las cosas es decir que en la tierra
existe el odio
y aquí nunca hemos tenido más que amor
los unos a los otros.

Pero decir las cosas es negar que la paz
exista en nuestra tierra,
y no puede ser
porque la paz
la hemos llenado de banderas.

¿O alguien, antes, quisiera agregar un cementerio?
¿Como que todas las mañanas nace pequeño un árbol?

Pues al camino entonces,
que se siga descorriendo el tul de la montaña.

Porque aquí nada sucede,
el tiempo es oficial.
Una bandada de mariposas
hace funcionar los engranajes.
La historia,
en un enorme acueducto sin trabas y sin diques,
corre cristalina y pura
a la boca de todos los niños transparentes.
Nada sucede aquí,
más que manzanas,
más que tranquilas auroras
y tranquilos crepúsculos dorados.
Una muchacha lindalleva la ropa de la patria,
y nos hace una seña
y acudimos,
y ella desaparece
como un beso
plantado a las estrellas.




Escúchalo en voz de María Aura:

04 marzo 2010

.. en este olivo urbano



En esos días su mirada era tan triste,
la dejaba perdida en cualquier rincón,
la primavera no llegaba,
las fuerzas se alejaban.
Fue cuando dijo “estoy desolado”
suave pero sonó como grito,
se me clavó en la sangre.
Y salimos a pasear,
abrazados, como si pudiera
consolarle o retenerle.
“Acercate al olivo”,
le dije,
silencios hondos, urbanos,
les tomé la foto, para siempre.

03 marzo 2010

Hermano III



III


Por eso de la fugacidad de todo lo que dije
y porque mi corazón no tiene calma
y por no ser soberbio con la suerte
ni soberbio jamás con el oficio,
y para luego no estar tenso y seco caminando,
tenso y seco de fe y caminando roto por adentro;
por esto y por humanos que venimos todos
y el morral que trajimos, y la muerte, hermanos, y la muerte,
y porque a flor de pellejo, expuesta, tengo el alma,
quiero que sepan que el sol viene a mi casa
y departimos
y otros viejos amigos me acompañan.


Escúchalo en voz de María Aura:

02 marzo 2010

.. en otro dos de marzo



Quise dejar el día de hoy para hablar de nuestro cumpleaños y me salté la alternancia de los poemas.
Le doy vueltas a qué palabras, imágenes, enlaces utilizaré para estar a la altura del día, para que la celebración se comparta allende los mares y allende los cielos. Y al llegar el momento todo se resuelve con la fluidez de un riachuelo de agua clara, con dos peces azulados dejándose llevar.

Elegí estos enlaces para llevaros a su blog, los dos últimos cumpleaños que celebramos juntos: 2mar2007 y 2mar2008

Elegí este poema encontrando en el archivo de Alejandro, escrito el dos de marzo de 1962:

Lo primero que supe fue la soledad.
Nací solo.
Pero me engañaron,
me hicieron creer
que el mundo estaba lleno
de senos
color de leche caliente,
de palabras dulces de madre.

Dieciocho gritos seguidos.
Dieciocho árboles deshojados
y vueltos a florecer.
Las frutas podridas se caen dieciocho veces
del árbol de las palabras.

El mes de marzo es marzo nuevamente
y me recuerda mi soledad.

Dieciocho veces
dos de marzo.
Y aún estoy mudo.
Dieciocho veces
he dejado escapar mi voz
hacia mi propio sonido.

Ahora es el día de la única verdad:
el tiempo.
Es el día de las manos
y los brazos que abrazan el vacío.
Es el día de las palabras
que gritan su silencio hueco.

Dieciocho veces
he contado mil años,
uno a uno,
uno a uno,
con los dedos,
con la voz,
con el deseo.

Dieciocho lágrimas contadas.
Dieciocho bocas leprosas.
Dieciocho pasos
marcados con cicatrices.

El principio es la promesa del final.
La bolsa transparente fue mía nada más.
Estaba solo en el principio,
entre voces ajenas,
entre caricias ajenas.

Dieciocho veces
he vuelto a escuchar las voces
y a sentir las manos ásperas
que fingen las caricias.

Dieciocho veces de llanto.
Dieciocho de soledad.
Dieciocho silencios.
Dieciocho marzos.
Dieciocho veces.
Dieciocho.

Y confieso que hubiera elegido la luna para redondear la celebración, para bailar un danzón, pero me dijo que para la próxima será.

01 marzo 2010

Hermano II



II


Toda esta vez que anduve caminando
si tuve miedo fue de estarme quieto,
este...de que muy bien comido me quedara quieto,
o de que el sol –como dijeron– se quedara quieto;
porque de ver cansancio y hambre y lo que vemos,
o de que alguien me vaciara su odio en la barriga
(si acaso de que el amor no fuera como pienso)
la verdad es que no tuve miedo sino prisa,
tácitamente loco, tuve prisa,
como el que va corriendo a su trabajo;
si acaso un poco de miedo por los niños,
otro poco, si acaso, por las flores;
pero por mí, por ustedes, por esto que esperamos
–amplias calles tranquilas en el alma–
más que otra cosa tuve prisa,
por eso me ven como nervioso un poco.


Escúchalo en voz de María Aura: