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22 marzo 2009

Canto del derrumbamiento


CANTO DEL DERRUMBAMIENTO


Me derrumbé porque mi corazón no era posible.
Pronto vi el final del juego
y con el último soplo que me quedaba
lo apagué.


Yo no estaba a favor de los buenos
y los malos no me disgustaban totalmente.

Me sentía jugar en una rueda de San Miguel
sin fin
insoportable.


¿Qué país, dentro de este país, vive uno?

Pero mi caída fue originada
universalmente por mí mismo,
porque niego que alguien hubiera entrado
a las intimidades de mi
espíritu.


Me daba vuelcos en los sentidos
un torrente de amor
–yo lo llamaba amor–
pero un terror humano contumaz me retraía.

Así fui cayendo dentro
–dentro de mí, dentro de los demás,
dentro del orbe–
como algo hecho en especial
para caer.


¿Qué territorio, dentro de este cerco
horrible, vive uno?


Águila de Dios, pero águila del diablo,
águila de los hombres, águila
obligatoria y responsable,
águila encargada,
águila
capaz de hundir la cresta en el infinito.

Todo lo que hubiera querido argüir
como justificación de mi derrumbamiento–
suponiendo que mi derrumbamiento
fuera malo y necesitara justificación–
sería mentira.


Me derrumbé a plomo, sometido,
humillado, domeñado, abajado, ahinojado
por el sol–

eso es todo.


Escúchalo en voz de Marta Aura:


20 marzo 2009

Relación de causa y efecto

Y a partir de hoy con la voz de Marta Aura. Que también irá grabando los ya publicados.


RELACIóN DE CAUSA Y EFECTO

Con mentirijillas anduviste royendo el tálamo hasta que ya

no hubo remedio.


Te faltaba calidad, amor mío, por eso te hago tan breve tu

poema.



Escúchalo en voz de Marta Aura:


18 marzo 2009

Carta de Lalita Curbelo...


CARTA DE LALITA CURBELO
EN EL ANDÉN DE LA TERNURA

Las cartas de Cuba a México y de México a los pájaros del
cielo no siempre llegan bien a su destino.

Unas veces las abren los de la aduana y si van llenas de

frutas y de flores se las comen, se las llevan a sus
pequeños hijos para que se las coman.


No seamos incomprensivos. Si nuestro pequeño oficio

es hacer cartas para el mar, para las islas, para el
maestro sol.


Qué va. Que se las roben. Otras veces van los papeles tan

ardientes que desvían cargamentos enteros de
correspondencia


y lo que iba para Mozambique va a dar a Oaxaca y entre el
frenesí de Santo Domingo alguien lee lo que aunque no era
para él le corresponde.

Así, que se pierdan todas nuestras primeras cartas. Que

éstas no tienen nunca destino de silencio (como ella
cree).


Debajo de su escritorio el encargado de evitar

conjuraciones entre poetas lee la primera carta de Lalita
al pobre de Alejando y se arrepiente de haber nacido.


Entonces le estalla una lágrima que va por todas las

oficinas de este mundo tocando a los calvos con
su gracia; finalmente aflora, ya bien compañada,
por uno de mis ojos, y me mueve la boca, y escribo
mi respuesta.


Un pájaro vuela con los ojos cerrados y con la leve punta

de las alas frota el aire.


Persiste con la singularidad del alba, dando todo a la tierra

que lo forma, al gran pomo de olores que es el mundo.


Y acabala en sus ojos lo que se mueve y lo que permanece.

Lo vuelca luego en mi corazón, me deja lelo de dicha

inagotable.


Ay, chambelanes de la historia, amigos, me pregunto si

habrá alguien como yo que haya sido creado para que
las aves de Cuba le hablen al oído.



Escúchalo en voz de Marta Aura:


15 marzo 2009

Ser pobre no es negocio


SER POBRE NO ES NEGOCIO


Me desprendo con vehemencia de mi delicada piel de amor

sereno y comienzo a pagar culpas remotas.


No sé si así debía de ser pero nos echaron la casa encima.

Al otro que fue hecho igual a mí le sucede lo mismo, se le

hunde la imaginación buscando la manera. Porque
comenzamos desprovistos de todo y confundidos adrede.


El año pasado fue lo mismo, llegó el momento en el que ya

no podía más; lo hubiera dado todo por un instante de
perdición total;


aún hoy me gustaría bajar al principio, volver a ser animal,

recomenzar desde allí a planear otra conciencia.


¿Será verdad que uno debe seguir adelante a toda costa?

Quizás cuando esté a punto de ser feliz me sorprenda la

muerte.


Hoy he visto ya tanto como habrá tenido visto Noé al

descender del arca.


¡La sorpresa que se habrá llevado al notar que el

apareamiento universal dejó vacantes a los astros!


Pero Noé no era vagabundo, ni milagroso, y si se retiró del

mundo (del fin del mundo) fue por algo completamente
ajeno a su voluntad: se lo ordenaron.


Yo me hubiera tirado de cabeza borracho, agarrado a los

demás, cantando canciones obscenas, o me hubiera ido
solo, pero solo, nada más por irme.


De esta ciudad, si esta fuera, me habría corrido la sangre

por todo el cuerpo y mi boca habría platicado pura
sangre hasta el último minuto;


habría cantado la grandeza de lo construido –a pesar de

todo me hubiera sido imposible dejar de hacerlo–
y me habría ido apagando con una larga sonrisa entre
las manos.


Pero yo no fui hecho con buena fe.

A mí me tocó ser de los que cargan la litera, de los que

huelen a pobre a cuatro cuadras de distancia, de los
que rajan la leña a mano para entrar en calor con el
puro ejercicio.


Si aquello doloroso fuera sólo como un papel de estaño

y pudiera arrugarlo, abatirlo, si fuera cosa de nervios
solamente.


A mí me tocó ser de los que tienen que disimular cuando

se les rompe el alma para que los amigos no digan que
qué andará uno buscando por los lodazales de la
memoria.


¡Qué mala pata!

13 marzo 2009

Carta a mis amigos pintores



CARTA A MIS AMIGOS PINTORES


Iba por las calles viendo el esplendoroso andar de las mujeres

bellas, compungido por mi azarosa consistencia de venado;


a través de la campana de humo, que tarde o temprano tañerá

por nuestra retirada, hendía el prepotente sol


y nos tocaba con indiferencia las fibras aquellas que mueven

de un lado para otro nuestros estados de ánimo.


La belleza, por esta luminosidad fue puesta en evidencia.

Que la última palabra que yo diga se refiera a ustedes, que

hablando de mí mismo me diluya en puras manchas de color.


Vi la piedad y la sombra enmarcadas en épocas remotas

–llenos están los museos de piedad y sombra en oro.


Andando vi delante mío las caderas apenas redondas de las

paseantes y el atractivo mate de las perdidizas corvas.


Un millón de años no bastaría para delinear mejor algunos

cuerpos de muchacha.


Oh mediodía, oh más que momentáneo soplo del tiempo,

cabálgame, déjame cabalgarte, carga con todos nosotros en
tu lomo ligeramente espeluznante.


El sol nos pintará de un ocre claro la conciencia, andaremos

mostrando un derredor de luz, así seremos.


Mi inclinación me llevó por sitios que la pobreza no frecuenta;

fui dichoso con mansedumbre y con real sacudimiento;


fui sagaz ante lo que mi memoria hubiera querido ponerme

enfrente como un vidrio oscuro: me declaré nuevo y
puntagudicé todos mis sentidos.


En estas calidades de color y luz me vi estar con ustedes

enamorado de las cosas primitivas: el cuerpo, la ciudad,
el aire, el dardo de Cupido.


Un estruendo de pechos transparentes como un coro de

aleluyas me detuvo, fui obligado con gracia a ser poeta,
improvisé deleites, canté para que mi sangre nunca
envejeciera:


Que la sabrosa tierra nos vuelva a dar su fruto, que la

sabrosa ciudad nos dé su fruto, oh pechos eternamente
refrescantes, que lo que inventamos –porque lo
inventamos– nos devuelva la luz y la fresca, la cándida,
la sencilla posiblidad de elaborar la belleza.


11 marzo 2009

Las gargantas del frío



LAS GARGANTAS DEL FRIO


Lo que molesta
son las nubes escondiendo al sol,
el andar de gris de todo el aire,
las caras aletargadas de los árboles,
la pozoñosa ronda de la melancolía
hipócrita y sedosa.
Las ganas de ser cachondamente triste.

Lo que molesta
es ver la lentitud con que viene el frío,
patriarca de la muerte,
a meterse en los huesos de los vivos.

En verdad,
lo que molesta
es que el frío, de verse, se contagia,
que las manos se hacen torpes,
que los músculos del corazón
y los músculos de la cabeza se endurecen.

Los coches que pasan y remueven el aire
se detestan.
Y no falta quien eche un grito,
helado como la piel de las serpientes,
en el momento en que el termómetro
baja del infierno del frío al más allá.

Y es molesto
que esos gritos
y ciertas palabras clandestinas
y alguno que otro verso
se congelen como estalactitas en el aire
poniendo en peligro la seguridad
y las cobijas
de algunos cientos de ciudadanos
ampliamente protegidos del frío
por el Estado.


09 marzo 2009

Língüiri


Anoche llegé a Colima con Fernando del Castillo, desde el DF, en coche. Nos hospedan Octavio Vázquez y Norma. Se alargó la noche tanto como el día anterior había sido largo.



LíNGÜIRI


Está visto
que yo no hubiera podido
inventar nada,
que de hecho
yo no he inventado nada,
todo se lo debo
a quienes con mano temblorosa
hurgaron el tiempo
hasta sacarle de la entraña
todas las maravillas
que los contemporáneos
hemos dado en llamar
arteramente
el mundo de la realidad.

07 marzo 2009

Fa, pun, carajo




FA, PUM, CARAJO

Cuando vuelva a nacer
voy a ser músico,
o si no, piedra rodante
o mala palabra, o lo que
sea,
aunque sea esto mismo.

04 marzo 2009

Arrepentimiento


ARREPENTIMIENTO


Le daré
un pase
para la
eternidad,
doctor,
pero sáqueme
hoy mismo
la muela
del juicio
que tengo
hasta el
final.

02 marzo 2009

Mandado

Hoy cumpliríamos 110 años juntos.

Y este es el poema que el azar dejó para nuestro cumpleaños:

MANDADO

Que manda decir
la avenida Insurgentes
que por lo que
más quieran,
que le aflojen un poco
el cepo
a la altura de Félix Cuevas,
antes de que
le caiga la gangrena
y vaya a haber necesidad
de amputarle entera
la ciudad.

28 febrero 2009

Gas



GAS

Mis ojos
como burbujas
se me deshacen
en las manos.

Tengo en la garganta
un nudo ciego.

Voy a echarme
a volar
dentro de poco tiempo.


26 febrero 2009

J.C.B. Un poeta vivo acusa ...


J.C.B.
UN POETA VIVO ACUSA A LOS OPORTUNISTAS ANTE UN POETA MUERTO,
Y EXCLAMA: QUE LO DEJEN MORIRSE, QUE SE CALLEN.

Me vinieron a pedir
albricias de mi consternación,
remojo de mi espanto,
pilón de tu recuerdo.
Yo no sirvo para esto.

Lentamente,
año tras año,
poema tras poema.

Hasta alcanzarte, compañero.

24 febrero 2009

Tres cosas (III)


TRES COSAS

III

Ya que levante el primitivo vuelo
a las remotas bóvedas del alma,
casual, accidental, antiguo, magro,
prefabricado y dócil pendolario;

ya que no tenga médula en los huesos
ni sustancia ninguna en la mirada
y ande nomás gozándome en el aire
con el puro penar de mis pecados;

ya que me vaya para nuncamente,
como las letras que se van, como las aves,
y que ni un resto de calor perviva

de la viva violencia de mis manos,
quiero que anudes mis recuerdos dúctiles
y cierres para siempre nuestra calle.

22 febrero 2009

Tres cosas (II)


TRES COSAS

II

Ay del que no sabe escuchar
el susurro casi imperceptible
de las almas humanas;

entre el aire y los ojos
andan sus palabras

y se posan como semillas de árbol
en los caracoles cándidos
de la buenaventura.

20 febrero 2009

Tres cosas (I)


TRES COSAS

I

A la desconocida pálida
que me salvó de la muerte
pongo por testigo
de mi buena fe.

Muchacha inagotable,
tu vestido blanco
me llevará para siempre
por el buen camino.

Amaré hasta las últimas fibras
de tu alma perpendicular,
como la voluntad de Dios,
sobre las dejadeces de mi alma.

Y me pondré otro nombre,
más adusto, más grave, más humano,
por si acaso volvemos a encontrarnos.

18 febrero 2009

Casa de maíz



CASA DE MAíZ

El alba se despliega,
digamos que el corazón emprende:
amanece tu cuerpo
y apenas despertado llena el mundo;
mi mano toca tu pecho
para seguir durmiendo
pero el calor la levanta;
te mueves como ejemplo del aire;
las cortinas te siguen
y te sigue el agua caliente
y los muebles te persiguen.
Eres la casa,
el día y yo
vamos tras de ti.
Las veladuras de tela
que te vas poniendo
dicen del trato de los hombres:
aquí cubres tu sexo,
aquí tu vientre,
aquí tus finos pies,
tu espalda,
tu talle de mujer;
o dicen de los callados subterfugios
de la naturaleza;
pero yo, dichoso, soy testigo.
Organizas,
promueves,
dispones el avance de la civilización.
Y no bien la calle te recibe
el movimiento empieza;
comienzan a secarse, tibias,
las ropas en los tendederos;
las flores se abren,
los cláxones retozan
en los arroyos de las calles
como ninfas lúbricas que cantan,
los vendedores embrazan sus productos
y se lanzan
y las bellas mujeres
comienzan a salir.
Tú eres la ciudad,
tú eres el clima y el tiempo,
tus estados de ánimo
influyen en los meteoros
y llueves, haces viento, haces calor,
haces un frío de todos los demonios,
haces de comer,
tiendes la cama
y en ella pongo mi mano
sobre tu suave pecho
y duermo,
vigilo la concordia,
paso la noche a tu lado
con extrema sencillez.

16 febrero 2009

Cara de muchacha



CARA DE MUCHACHA

El óvalo de la cara
es un delicado medallón.
Las cejas,
dos perfectos arcos oscuros
en la parte baja
de la medialuna invertida
de la frente;
juego de curvas
de cuyo alto remate
nace el pelo suave.
Y estos otros óvalos recostados
son sus ojos,
y lo que detrás de ellos hay
es el espacio luminoso
de esta era.
En seguida la nariz,
amor extrovertido,
eje del espíritu,
y a los lados los pómulos
como cortes de durazno.
De los labios delgados
su boca
musita los silencios.
Y en la barbilla,
punta del delirio,
se detienen mis ojos
para verse de nuevo
en el cabello.

13 febrero 2009

Paisajes (II)


PAISAJES.II

Una pequeña extensión de mundo
dividida en calles.
Prolifera el gris en todos sus matices.
Altas y bajas construcciones
de cuyas ventanas
proviene la luz.
Como maizal silvestre y espigado,
antenas, hilos de la palabra
y de la imagen, antenas.
Telas
en los tendederos.
Cúpulas.
Y ondula la geometría.
Es la tarde.
En el fondo
el crepúsculo oscuro
se despide.
Ni sol.
Ni casi nada.


Este poema me ha evocado a este otro de su último libro "Se está tan bien aquí", es un crepúsculo de ciudad, pero ahora la de Madrid:

CREPÚSCULO

Escúchalo:


La verdad ahora que escucho aquel y leo éste, tengo la impresión de que es el mismo poema escrito en dos momentos de la vida, con treinta años de distancia.

11 febrero 2009

Paisajes (I)



PAISAJES.I

Una gran extensión de mundo.
El mediodía.
Altas desde sus rodillas
las montañas.
Torrentes de blancas nubes;
revoltura de blancos y de grises;
el azul a discreción.
El aire.
Y el verde, el puro verde,
el verde enorme.
Rayada en pentagramas infinitos
la tierra labrantía. Y roja.
Al fondo, pequeña,
al pie de las montañas,
la ciudad
con su alma,
sus formas,
sus colores,
llena todo el espacio.
Deveras,
llena todo el espacio.

09 febrero 2009

Día domingo


DIA DOMINGO

Te tomaré descalza
en día domingo,
te santificaré,
te haré feliz.

Andaremos rodando
por la casa
–le pondremos alfombras–
y correremos las cortinas
para que entre el sol.

Tomaremos cerveza
y nos bañaremos.

A la hora de comer
encenderemos el radio
y con las noticias
de Inglaterra
y de Beirut
te besaré en la boca.

Te pondré sobre la piel
la palma de mis manos
y tú pondrás
sobre mis manos
la palma de tus manos.

Nos amaremos en domingo
que hay tanta luz.