Mostrando entradas con la etiqueta para escuchar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta para escuchar. Mostrar todas las entradas

20 junio 2010

.. en la mazurca de aquel poema


Eva María Zuk toca en el piano la mazurca de Ricardo Castro es uno de los versos del poema "Para hablar de economía", mi certeza de que el disco estaba en casa se confirmó ayer que me di a la tarea de buscarlo.

Escúchalo:
Mi certeza de que Alejandro lo escuchaba mientras escribía ese largo poema, es tan fuerte como que el poema es un retrato mío picassiano, aunque sienta muy extraño cada vez que lo miro, sé que contiene mi esencia.

13 mayo 2010

Tambor interno 8


8


Se me clavó la vida
en los sentidos.
No sé cómo.

Callejeando. Callejeando.

He sabido que besar me gusta
enormemente
y que debajo del sueño
está
como raíz
mi cuerpo.


Viene a golpes de hacha
la alegría.

Amé a una niña que jugaba al vacío
dando vueltas.

Ya sé lo que es prenderse de la nada.



Escúchalo en voz de Margarita Castillo:

12 mayo 2010

EVENTO: Sonetos para cuando ya .... (1)


Intenso y mágico. Son los adjetivos para definir lo que sucedió el martes 11 a las siete de la tarde en la casa Refugio de Citlaltepetl en la presentación del libro “Sonetos para cuando ya se va uno a morir”.

Intenso porque las tres lecturas de Vázquez, Trujillo y Espinasa, hicieron que los sonetos de Alejandro tuvieran una nueva dimensión para mí. Hicieron que la muerte adquiriera protagonismo, hicieron que Alejandro estuviera presente en aquellos últimos seis meses en los que utilizó el soneto para quedarse aquí después de su partida. Reviví en esas lecturas lo que no había vivido. Como si el tiempo aquel regresara para cubrirse de una nueva capa de vida. Una capa en la que sí se habla de la muerte, nosotros que vivíamos con ella apoyada en el umbral de la puerta de nuestro dormitorio ya no la veíamos y ayer reivindico ella su protagonismo.

Mágico porque se unió la voz de Margarita Castillo a la tromba de agua que cayó sobre la ciudad. El libro de sonetos, inicia y finaliza con un poema llamado “Agua”, que no es soneto, es un paréntesis, una declaración de la esencia de lo que Alejandro fue, “quiero que ese poema que he estado trabajando en los últimos meses, ese llamado “agua” forme parte del libro de sonetos” me pidió el día que ingresó en el hospital, dos días antes de morir. Y Margarita lo leyó dos veces para darle forma al paréntesis, al inicio y al final, y fue en la segunda lectura cuando el cielo se abrió y el agua cayó sobre la ciudad. La ciudad puso el agua que Alejandro era.


Escúchalo en voz de Margarita Castillo:




Los amigos, siempre los amigos, acudieron a llenar la sala de calidez, también los que no llegaron.

11 mayo 2010

Tambor interno 7



7


Jugábamos con rifles de mentiras
y nos gustaba escribir nuestros nombres
en las banquetas de cemento fresco

No descendemos de buena familia.

Nos parecemos a los gatos pobres,
escondidos en sótanos nacemos
y brotamos maullando en las esquinas.

09 mayo 2010

Tambor interno 6



6


Hablar
nos daba miedo,
preferíamos los gritos atarantados
y el billar.

“¡Ovejas negras
–nos decían–,
vagos!”

Sólo aprendimos a hablar,
sin saber por qué,
cuando en los bailes
nos acercábamos
a los pequeños cuerpos tibios
de las muchachas.


Pero a menudo
nos cortaban la palabra.
(Eva se rió de mi primer poema
y a Lilia
le danban asco las espinillas.)

Nada queríamos entender,
pero es de comprenderse,
nos daban domingo de hambre
y todos los días,
en casa,
preveían nuestro fracaso.

En la escuela,
los más,
no sabíamos bien a bien
lo que estábamos haciendo,
y reprobaban a los faltos de memoria.

Nos daba miedo hablar
pero iniciamos la violencia
en las esquinas;
huimos de las casas paternas,
y ellas,
las muchachas,
se pusieron pantalones.
Los cerebros de algunos
fueron creciendo
a ritmo monetario.
Los jovencitos afeminados
llevan ahora del brazo
a las muchachas decentes
y las madres
esperan que todo se componga.

Otros,
contra eso,
amamos cínicamente.

También hubimos
quienes matamos la esperanza
de los padres.
¡Qué se le va a hacer!
La contabilidad me enferma.
Yo siempre he tenido vocación para el amor.





Escúchalo en voz de Margarita Castillo:

07 mayo 2010

Tambor interno 5



5


Hoy,
el compañero sol
amaneció deslumbrante.

Esos que tienen el cerebro enorme
pero están corazonados en pequeño:

esos,
dictadores,
autodioses,
agiotistas del verbo
embriaguecidos de sapiencia;

esos,
coleccionistas de miedos
envelecidos de respetabilidad;

esos,
depositarios del odio,
se han condenado solos
a no ver nunca
el sol
como yo lo estoy mirando.



Escúchalo en voz de Margarita Castillo:

01 mayo 2010

Tambor interno 2



2


No aprendimos a amar en el jardín
sino en la calle.
Y el amor,
en nosotros,
es protesta.

El tiempo me camina por las calles
en tu nombre
y algo me crece del tamaño de un tambor
entre la carne.

El tambor me hincha la lengua
y tu nombre se agolpa
en el poema.

Acuarela, conviértete.
Hazte nervio central de mi protesta.



Escúchalo en voz de Margarita Castillo:

Escuché en radio UNAM al azar un poema de Alejandro en la voz de Margarita Castillo, y, me quedé de piedra, o de agua, o de luz del cielo al atardecer, me quedé extraña, me quedé diferente, me quedé un poco otra.

Ahora por fin llegó Tambor Interno y, por fin, puedo compartir su voz, en los cuatro poemas que están disponibles en DescargaUNAM. Su voz la encuentras en muchos otros textos de esa excelente página que da vida a los textos en papel.

25 abril 2010

ZAPATO PATO O LA SOLADA


ZAPATO PATO O LA SOLADA


Ya abro la puerta y dejo que entre el sol;
ahora acabará de hacerme frío esta mañana larga;
ahora veré los árboles y los lagos y los pájaros
y los automóviles y los kioskos de la Coca-Cola.

Ya voy viendo cómo produce cambio el sol
en mi ánimo y en mi temperatura;
ya casi soy feliz...

Yo conocí que te quería
en que me daba por estar contigo
a todas horas,
y conocí que te quería
en que me daba por perderte
y te perdía.
Mía de tus pechos a mi lengua.
Yo conocí que te quería
en que me daba la noche
y no se me acababa el día.

Ya sube el sol señor del bello amor
y las palabras parecen de verdad ser dichas;
nadie dice mentira a las diez de la mañana.

Tengo sabido para siempre
que despertaré tres veces
antes de morir
para decir que sí,
que tuve mucho que ver
con todo,
y con las flores.

Señor fotógrafo,
¿quiere usted ser tan amable
de tomarme una foto
con esta novia que tengo
para que pasemos a la historia
peinados
y vestidos a la usanza del tiempo
que vivimos?
No me diga que no,
voy a pagarle con dinero.

Ya va subiendo el sol,
ya van corriendo por mis venas
calores
fundidas a la sangre.

Sol. Sol. Sol.

El mapache se parece profundamente al alma
porque tiene antifaz, come sus cosas,
se dedica al amor y hace poesía.
El aura, en cambio, se desparece al alma:
vuela con alas negras, escupe lupe,
come carroña y hace negocios con la muerte;
hay que tener cuidado con el aura.

Contemplo un campo de amapolas
humeando soluciones;
sólo la flor, la pura flor;
la fotosíntesis.



Pero ya sube el sol.

Necesito una musa, no te vayas.

Ya se despeja el aire,
ya se levanta la neblina,
ya se transparenta el mundo,
ya casi te quiero, tierra mía.

Despierten del alma los mortales,
revivan los muertos de la muerte,
de cárcel se libren los cautivos,
los guerreros líbrense de guerra
y de su gobierno gobernantes,
y vivos y muertos hagan bola
y pongan atención por ver el sol
cómo en tierra cae, y va quedando.

Iba Iseo, la de Tristán, con él,
por el Paseo de la Reforma;
vestía falda tableada
y amarilla blusa frágil
y a Tristán del mundo
caballero en su caballo;
bajo la blusa le vi los pechos
que me apuntaban,
agudos,
desesperantes,
y me di por muerto.
Flores me finaron.
Ay cuánto,
una vez y otra,
andas matando
me,
Iseo,
mujer la matadora.

Corrí a la esquina
y abordé el camión
completamente equivocado
de siglo
y de esperanza.

Ya adivino,
cualquier redondez es bola de cristal;
ya te tengo, fortuna, ya te tengo.

Está el sol en alto,
yo conozco
y sé y digo
del mediodía:
ya tengo palabras para enjugar el sol;
ya le paseo por un papel luciendo,
ya le tomo del brillo de los alambres de la luz,
de los ojos de los bien despiertos
que dan y toman palabras conmigo, dos o tres,
o le tomo de plano de su siio
y os lo ofrezco:
un gran pastel de luz tengo en mi mesa.

Esto será siempre
saber de soledades,
andar en un doblez
del alma propia
gozando y regustando
y componiendo
sin que nadie se atreva
y nadie sepa.

Tiéndame la mano alguien
y no seré más artífice
pero seré
feliz...



Aquí van los últimos cinco minutos y medio de audio de "Cinco veces la flor", de María, luego llegará Tambor Interno:

Escúchalo en voz de María Aura:

23 abril 2010

La Balada del Príncipe Rojo, completa


Lo he publicado en fragmentos pero me pide el poema armar el audio completo:

Escúchalo en voz de María Aura:


Y le miro, y nos mira desde ese año 1966 y le escucho volver a decir:

1966.- ...Mis suegros nos ofrecen pagarnos a mi esposa y a mí una parte considerable de un largamente viaje a Europa.
Al final de este viaje tendría yo un largo poema: La Balada del Príncipe rojo, escrito a empellones, de ciudad en ciudad, buscando en él, por él, la invocación de un nuevo sol, de una nueva era, interior y exterior, particular e íntima, universal y política. Tendría yo una nueva imagen de mí mismo. el viaje duró poco más de tres meses; regresamos por Navidad, extenuados de nosotros mismos.

22 abril 2010

.. en una encuesta de Canal 22


Si me preguntan que si creo en las estadísticas diré que sí, eso es lo que estudié y a eso me dediqué algún tiempo.
Me llegó la pasada semana esta información, de una encuesta realizada en Canal 22:

Categoría literatura, mejor libro de poesía, nacional:

• Tarde o temprano, José Emilio Pacheco (FCE) , 35% de los votos.
• Se está tan bien aquí, de Alejandro Aura (Ed. Calamus) , 12%.
• Nueva memoria del tigre, de Eduardo Lizalde (Ed. FCE) , 9%


La noticia completa se titula: Novela de Villoro, la mejor de la década

Y bueno, ya se sabe que Canal 22 hace una televisión de calidad, es decir, que sus televidentes muy, muy representativos de la población no son. Independientemente de la bondad de la muestra, del rigor estadístico, me da mucha alegría. Y si el dato contribuye a que el libro sea más popular, más leído, me añadirá gotas de felicidad.

Mientras tanto, quien quiera leer el libro por Internet, o escucharlo en la voz de Alejandro, que pique aquí: Se está tan bien aquí.. Y quien quiera comprarlo que nos cuente si lo encontró.

Escojo en esta ocasión este poema del libro, con la ilusión de que brinque y brinque por Internet, para que alcance el lugar que merece:

COMO TODAS LAS VIDAS QUE SABEMOS


Escúchalo en voz de Alejandro Aura:

21 abril 2010

La Balada del Príncipe Rojo: XVIII


XVIII

Vienen entonces la cartera y la corbata,
el casimir, las oportunidades grandes.

Dejadnos, dejadnos seguir cantando.

Viene el señor de los libros y la empresa,
el señor del serrote y los contratos.

Dejadnos, dejadnos seguir cantando.

Viene una luz, algo desconocido,
una púrpura, un deslumbro,
una realeza nueva que inventamos,
un Príncipe Rojo
que estuvimos moldeando y construyendo.

Dejadnos,
dejadnos, hermanos, seguir cantando.



Escúchalo en voz de María Aura:

20 abril 2010

.. en la lectura de El Quijote (III)



Este es el tercer capítulo que grabó Alejandro, las circunstancias me han llevado a caer en la cuenta de que faltaba aquí en el blog. Como ya conté tenía la quijotesca idea de grabar él solo toda la novela.

Aquí va el capítulo XXXV de la primera parte de El Ingenioso Hidalgo:

Escúchalo:



En su blog habló de hacer la Biblioteca hablada...

19 abril 2010

La Balada del Príncipe Rojo: XVII


XVII

–Hace cuatro siglos estoy listo,
que venga.
¿Una vez más que venga?
Una vez más que venga.
Yo estaré cantando
aunque en el viento de mi América
ande el miedo.
Y yo preguntaré,
quién quiere mi ayuda,
quién quiere la ayuda de mi brazo fuerte.


Escúchalo en voz de María Aura:

17 abril 2010

La Balada del Príncipe Rojo: XVI


XVI

Nosotros,
(este solitario hambriento,
esta herencia de fuego recogida,
nosotros,
este recaudador de puerta en puerta)
nos paramos a comer granada
con la inocencia del artillero inculto.


Escúchalo en voz de María Aura:

15 abril 2010

La Balada del Príncipe Rojo: XV


XV

Luego seguí cantando,
los nombres de las calles tienen música,
los muebles y mis amigos perdidos
tienen música.
Como un carbón mineral sigo cantando,
van adhiriéndose a mí todas las sílabas;
ya nada hago tal vez
y sin embargo crezco
para unos labios futuros.
Debajo del sol, un día,
alguien descansará de su trabajo,
comerá una tortilla,
tendrá un hijo,
(estoy completamente seguro)
contará estas flores conjugadas.


Escúchalo en voz de María Aura:

13 abril 2010

La Balada del Príncipe Rojo: XIV


XIV

–Yo metí las dos manos en la lumbre y dije:
mi hermano llegará esta noche a las estrellas
porque desde pequeño está saltando.
Yo metí las dos manos en la lumbre y dije:
para el amor un colchón grande,
una escoba y un plato,
un martillo, un durazno y un collar brillante.
Yo metí las dos manos en la lumbre y dije:
duele,
y comenzaron otra vez a retoñarme.


Escúchalo en voz de María Aura:

11 abril 2010

La Balada del Príncipe Rojo: XIII


LA BALADA DEL PRíNCIPE ROJO

XIII

(Qué feas las explosiones;
alguien dice la cifra,
el avión, el uniforme,
tantos mil pies
sobre el nivel del árbol,
tantos mil muertos
por kilómetro;
abajo todos nosotros
–¡Todos!–

y arriba el sol cantando.
Qué feas,
qué feas las explosiones.)


Escúchalo en voz de María Aura:

09 abril 2010

La Balada del Príncipe Rojo: XII


LA BALADA DEL PRíNCIPE ROJO

XII

Y dijimos entonces:
andando el tiempo
volverá el papagayo grande con sus alas:
color y luz, vacío y sombra,
y hace un ruido muy fuerte cuando vuela
y hace un ruido muy fuerte cuando canta
y hace un ruido muy fuerte cuando está callado y quieto,
pero es el papagayo que se va y regresa,
bate y bate sus alas fofas y verdes
y hace ruido
pero es el papagayo,
pero es solamente el papagayo.


Escúchalo en voz de María Aura:

07 abril 2010

La Balada del Príncipe Rojo: XI


LA BALADA DEL PRíNCIPE ROJO

XI

–Estas flores estuvieran buenas
para formar un ramo grande;
éstas, para la danza sin fin
de una pequeña abeja;
ésta estuviera buena
para regalársela a un niño solitario;
éstas no,
porque nuestro continente está muy lejos;
y éstas,
(tantos procesos,
tantos juicios)
éstas no sé,
tal vez para resucitar un guerrillero.


Escúchalo en voz de María Aura:

05 abril 2010

La Balada del Príncipe Rojo: X


LA BALADA DEL PRíNCIPE ROJO


X

Este loco encendido,
vuelta y vuelta en el aire,
hijo y padre del mundo,
vuelta y vuelta en el aire,
rojo y cálido y bueno,
vuelta y vuelta en el aire,
¿es el Príncipe Rojo,
es el Príncipe Rojo?


Escúchalo en voz de María Aura: