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18 junio 2010

Tambor interno 23



23


Duérmame yo, pesadamente silencioso
pensando ser estrella;
prófugo del día pasado de la fuga,
compañero de nadie,
perseguido, perseguido
–ya sé que me persigo.

Despertar
es un juego de asombros
que embellece.

16 junio 2010

Tambor interno 22



22


Las palabras rosadas
sorprendidas en el vaivén del titubeo
le dan vena y vestido
al mundo que vivimos.

No digo que el amor es esto y es aquello
porque no vine a decirlo.

No digo más sino que estoy floreado de la piel del alma
y así
saludo el día.

Ay, qué corto tiempo,
qué pequeña canción.

14 junio 2010

Tambor interno 21



Hay que salirse a la calle los domingos.
(Es el día más humano
en este tiempo.)

El subgerente del banco
compra algodones de azúcar
a sus hijos
y les explica
por qué crecen las plantas.

En el parque
un empleado de confianza
se tumba al sol
al lado de su novia
y le dice
que podrían casarse
en una iglesia pequeña
sin gran pompa.

Unos niños en bicicleta
me preguntan la hora.
(Sería buena hora
para ir con mi madre
al cine.)

Y una familia rubia
lleva a la sirvienta
en el paseo.

Por ellos:
los que tienen
un día humanitario
a la semana;
los que cierran el negocio
y se marchan a casa
a ver televisión.


Por los niños
que estudian a fuerza
en la mañana
y por la tarde
buscan qué aprender.

Por los jóvenes
que son herederos
desde ahora.

Por los que hubieran querido ser...
pero no deja dinero.

Por ellos.
También por ellos
Aunque no comprendan
que hay siete días
a la semana.
También por ellos
protesto
y me declaro combatiente.

06 junio 2010

Tambor interno 20



20


Me entró una pequeña piedra en el zapato.
Ahí la dejé seis horas caminadas.
Pequeña loca. Silicio
por tantas semanas lenguaraces.

04 junio 2010

Tambor interno 19



19


Oh vírgenes,
casas pequeñas
donde quepa la humanidad
holgadamente,
globos para la fiesta
de los adolescentes,
tamborcitos de humo,

el mundo es más grande
que el recatado escondite
de una arruga;

oh vírgenes,
oh fuentes
donde bebamos la paz del infinito.

02 junio 2010

Tambor interno 18



18


Para que seas la niña alegre
los invoco;
para eso.

LLegan y danzan,
hacen la música danzando,
te agasajan.

Ya nadie ha de decirte
que los ángeles no existen.

31 mayo 2010

Tambor interno 17



17


Mata de ahogo apetecido.

Detrás de esa última
delgada tela blanca,

la manzana.

29 mayo 2010

Tambor interno 16



16


Dos brazos más,
dos piernas,
otro nudo,
dos ojos capaces de mirar
como tus ojos.

27 mayo 2010

Tambor interno 15


15


Giran.
a muerte, a besos,
se los traga un tiempo
y los devuelve a gritos.

¿En qué rincón de esta casa
los escondes?

Los malditos,
los pájaros ciegos,
los recuerdos.

25 mayo 2010

Tambor interno 14


14


Que venga y que te bese,
que haga en tus ojos remolinos
y en tu vientre
–remolinos de espuma.
Yo voy a estarme quieto.


Qué honda es la garganta de la muerte.

23 mayo 2010

Tambor interno 13


13


No soy yo este que te habla
sino este, todo, que te besa;
este,
prendido, en vuelo,
de tu cuerpo.

Este soy
que, artesano de tu cuerpo,
atónito
enmudece.

21 mayo 2010

Tambor interno 12


12


Fuman
en los cafés
deliberadamente.

Y es hermoso verlas:
muchachas de humo.


19 mayo 2010

Tambor interno 11


11


Su madre le dijo
que todos los hombres son malos
y ella se me queda mirando

como para purificarme.

17 mayo 2010

Tambor interno 10


10


A la danza
que iniciaron
los ancentros.
A la danza
desordenadamente eterna.

La música
la tocamos
los astros
y las plantas,
las bestias,
los encajes
y yo.

Sempiternamente sordos quedarán
los que no vengan.

Bienvenidos los sentimientos
navegantes
y las banderas de todo.

Tú también,
maldito,
bienvenido,
bailaremos
algunos compases juntos
en la danza universal.

Ven,
ama del mundo
culpable del sonido.

Entre algodones de éter
la música no se oye.
Préndete a mis manos redondas
y bailemos
entre la lluvia
y las hojas disecadas.

Sé mi pareja infinita y momentánea
de órbita
en órbita
girando
al ritmo de esta danza.

15 mayo 2010

Tambor interno 9


9


He visto en la calle
demasiadas cucarachas;
por debajo
la ciudad se está pudriendo.

Las he visto rondar
por donde los turistas
y por donde los policías.
Por donde las nanas
pasean en el carrito
al niño.
Por donde caminan modelando
los vanidosos y los pulcros.

Las he visto,
enormes,
acechando los pies
de los que pasan.

Los que van en automóvil
no se han dado cuenta,
ni los que andan de oficina en oficina
ganando su salario
para comprarse una casita sola,
ni los fatuos
que llevan la vista siempre alzada.

No se han dado cuenta
los que no fijan
con amor
sus ojos
en la calle.

¡Por Dios!
Antes que la ciudad se pudra
sin remedio.

13 mayo 2010

Tambor interno 8


8


Se me clavó la vida
en los sentidos.
No sé cómo.

Callejeando. Callejeando.

He sabido que besar me gusta
enormemente
y que debajo del sueño
está
como raíz
mi cuerpo.


Viene a golpes de hacha
la alegría.

Amé a una niña que jugaba al vacío
dando vueltas.

Ya sé lo que es prenderse de la nada.



Escúchalo en voz de Margarita Castillo:

11 mayo 2010

Tambor interno 7



7


Jugábamos con rifles de mentiras
y nos gustaba escribir nuestros nombres
en las banquetas de cemento fresco

No descendemos de buena familia.

Nos parecemos a los gatos pobres,
escondidos en sótanos nacemos
y brotamos maullando en las esquinas.

09 mayo 2010

Tambor interno 6



6


Hablar
nos daba miedo,
preferíamos los gritos atarantados
y el billar.

“¡Ovejas negras
–nos decían–,
vagos!”

Sólo aprendimos a hablar,
sin saber por qué,
cuando en los bailes
nos acercábamos
a los pequeños cuerpos tibios
de las muchachas.


Pero a menudo
nos cortaban la palabra.
(Eva se rió de mi primer poema
y a Lilia
le danban asco las espinillas.)

Nada queríamos entender,
pero es de comprenderse,
nos daban domingo de hambre
y todos los días,
en casa,
preveían nuestro fracaso.

En la escuela,
los más,
no sabíamos bien a bien
lo que estábamos haciendo,
y reprobaban a los faltos de memoria.

Nos daba miedo hablar
pero iniciamos la violencia
en las esquinas;
huimos de las casas paternas,
y ellas,
las muchachas,
se pusieron pantalones.
Los cerebros de algunos
fueron creciendo
a ritmo monetario.
Los jovencitos afeminados
llevan ahora del brazo
a las muchachas decentes
y las madres
esperan que todo se componga.

Otros,
contra eso,
amamos cínicamente.

También hubimos
quienes matamos la esperanza
de los padres.
¡Qué se le va a hacer!
La contabilidad me enferma.
Yo siempre he tenido vocación para el amor.





Escúchalo en voz de Margarita Castillo:

07 mayo 2010

Tambor interno 5



5


Hoy,
el compañero sol
amaneció deslumbrante.

Esos que tienen el cerebro enorme
pero están corazonados en pequeño:

esos,
dictadores,
autodioses,
agiotistas del verbo
embriaguecidos de sapiencia;

esos,
coleccionistas de miedos
envelecidos de respetabilidad;

esos,
depositarios del odio,
se han condenado solos
a no ver nunca
el sol
como yo lo estoy mirando.



Escúchalo en voz de Margarita Castillo:

05 mayo 2010

Tambor interno 4


4


Que no se acabe la especie.
Bate tu tambor para que no se acabe.
Ahora que hemos hecho la luna y el sol a nuestra imagen,
ahora que te di la mano
y supe
y nos besamos.
No dejes, no dejes,
bate tu tambor universal, aúlla.