La portada la diseño Emma Ruiz, importante mujer en la vida de Alejandro.
Sus poemas
y todos aquellos lugares,
reales o virtuales
en los que encontrar a Alejandro Aura.
30 abril 2010
29 abril 2010
Tambor interno 1
1
Fuimos
niños náufragos
de algo.
Adolescentes
náufragos.
Pero ahora las banderas
las izamos nosotros
y movemos
nosotros
los timones.
Absurdo es dejar
que el tiempo pasado
nos detenga.
Tenemos la vida toda abierta.
Se comprende
que pueda ser oscura,
pero en las oficinas,
los conventos,
las crujías;
oscura en los libros
o en los consejos,
pero no en la calle.
Porque en la calle se sufre
de hambre,
de frío,
de policías,
pero a la luz,
abiertamente,
mano a mano con todos.
La fe
llueve
en la calle
y anda el amor
juntando
muchachos y muchachas.
Mueren los que no creen
que la vida
se construye
a cada instante
y es hermosa.
Mueran, O sean condenados
a un millón
de latigazos
de esperanza.
Y los que en vida
se casan con la muerte,
y los cobardes
que esperaron la nueva generación
para acostarse con vírgenes,
y los que escriben
de cómo encontrar
para el amor
a la persona justa.
Mueran los que esperan sentados
que el tiempo
lo resuelva todo.
Nosotros
–hablo por mí
y por todos
los que quieran–
menores aún
–comparativamente–
hemos de exceder en estatura
a las estatuas.
Han de venir,
cuando muramos,
quienes crecerán lo doble de nosotros,
hasta que el hombre
alcance
su tamaño de hombre.
Nos importa nuestra vida.
Somos el poema-arma contra todos los estorbos:
los abuelos,
los cánones,
el régimen,
el way of life
que nos imponen;
contra el odio destilado
que vuelcan
en nosotros
los mayores.
Creemos en los hombres
que se abren la camisa,
sin vergüenza,
para que se sepa
bien
con quién se trata.
Somos los dueños
desde la segunda mitad
de este siglo
hasta la muerte.
Somos los inventores del amor sonoro.
Los amantes del amor sonoro.
Arriba, amor,
irrumpe en la calle
y haz lo que te toca.
28 abril 2010
..en este diálogo sobre la soledad
Y hoy en el Archivo de Alejandro, por fin le dediqué tiempo a la carpeta titulada "Hemisferio Sur", la tenía reservada para un momento especial. Porque ese viaje que Alejandro hizo cuando tenía treinta años, con el dinero del premio Nacional de Poesía Aguascalientes, le cambió la vida, le hizo otro, pero eso es lo más que me contó, de ahí no pasaron sus confidencias. Se me quedó como un viaje secreto.
Hoy leí los poemas que guarda esa carpeta y encontré éste, como si el diálogo que nunca existió se estableciera ahora entre nosotros:
LOS SOLITARIOS
Las horas de los solitarios
son mucho más horas
que las horas de los demás;
los días de los solitarios
se arrastran sobre la panza áspera del mundo
y llegan a la noche
con gran retardo.
Los días de los solitarios
no se dejan sumar,
se mezclan unos con otros
hasta formar una masa
que desborda los calendarios.
Los solitarios imaginan siempre
que cruzando la calle
se acabará la soledad
y caminan como ébrios
bordando espiguillas
entre ambas aceras.
Pisan el suelo de las ciudades
como si pisaran planetas
y la vista de sus ojos
se va retando a sí misma.
Cultivan con mucho cuidado
la florecita de la envidia.
Cuando alguien les pregunta la hora
mudan de color,
su corazón les late aprisa,
huyen sin saber de qué
y a los pocos pasos
se tragan la desilusión
como un pedazo de chile.
Se tienen miedo a sí mismos
y le tienen pánico a la belleza.
De pronto se sonríen
sin motivo aparente
y su mirada de borrego
suena como una campana de leproso
que aleja a los demás.
La soledad de los solitarios
es una porquería.
Los pies de los solitarios
matan la hierba que pisan.
Y como cada uno de sus minutos
es casi eterno
les alcanza el tiempo para probar,
una por una,
todas las miserias de su triste caso.
Lima, 16 septiembre de 1973
Trata de:
ArchivoAA,
ilustrado,
inédito,
poema de Alejandro Aura
27 abril 2010
Tambor interno
Hoy comienza la publicación en el blog del último libro de Alejandro, es decir del primero, del primero escrito, pero no del primero publicado a juzgar por los comentarios que aparecen en "Poesía 1963-1993".
TAMBOR INTERNO (1974)
estos poemas aparecieron publicados en las revistas Mester y Volantín, principalmente, a partir de 1964.
No tengo aquí portada que escanear, ni la encontré en internet (el pasado no existe todavía en la red), estoy pensando en la posibilidad de que ni se publicara, aunque me suena que esté en casa. El caso es que hablé a Octavio Vázquez y me dijo que buscaría y me enviaría. A ver si sí.
Mañana empiezo con el primero.
TAMBOR INTERNO
estos poemas aparecieron publicados en las revistas Mester y Volantín, principalmente, a partir de 1964.
a Juan José Arreola,
maestro generoso
maestro generoso
No tengo aquí portada que escanear, ni la encontré en internet (el pasado no existe todavía en la red), estoy pensando en la posibilidad de que ni se publicara, aunque me suena que esté en casa. El caso es que hablé a Octavio Vázquez y me dijo que buscaría y me enviaría. A ver si sí.
Mañana empiezo con el primero.
26 abril 2010
.. en El Fauno
Hay días en que la soledad es una fuerza que te aplasta contra la pared.
Pero ayer domingo no fue así, cociné para los amigos, fuimos a tomar café a “El Fauno” y a continuar la plática. Al salir, las calles de San Luis eran música, conciertos que nos invitaban a quedarnos en las plazas o en los patios de edificios antiquísimos: trova, danzón, música popular.
En el "Café, Tabaco Club, Librería", así se anuncia, encontré a Alejandro, poemas de Se está tan bien aquí decoraban con cierto cuidado desorden una de las mesas, bajo el cristal se podía dejar la mirada perdida en los poemas del futuro libro de poesía más vendido de este país.
Óscar, Paulina y Andrés han creado un espacio donde es fácil entrar y difícil de abandonar, en la calle Madero casi esquina con Reforma.
Si la soledad vuelve a apretar sus tuercas caminaré hasta encontrarte.
25 abril 2010
ZAPATO PATO O LA SOLADA
ZAPATO PATO O LA SOLADA
Ya abro la puerta y dejo que entre el sol;
ahora acabará de hacerme frío esta mañana larga;
ahora veré los árboles y los lagos y los pájaros
y los automóviles y los kioskos de la Coca-Cola.
Ya voy viendo cómo produce cambio el sol
en mi ánimo y en mi temperatura;
ya casi soy feliz...
Yo conocí que te quería
en que me daba por estar contigo
a todas horas,
y conocí que te quería
en que me daba por perderte
y te perdía.
Mía de tus pechos a mi lengua.
Yo conocí que te quería
en que me daba la noche
y no se me acababa el día.
Ya sube el sol señor del bello amor
y las palabras parecen de verdad ser dichas;
nadie dice mentira a las diez de la mañana.
Tengo sabido para siempre
que despertaré tres veces
antes de morir
para decir que sí,
que tuve mucho que ver
con todo,
y con las flores.
Señor fotógrafo,
¿quiere usted ser tan amable
de tomarme una foto
con esta novia que tengo
para que pasemos a la historia
peinados
y vestidos a la usanza del tiempo
que vivimos?
No me diga que no,
voy a pagarle con dinero.
Ya va subiendo el sol,
ya van corriendo por mis venas
calores
fundidas a la sangre.
Sol. Sol. Sol.
El mapache se parece profundamente al alma
porque tiene antifaz, come sus cosas,
se dedica al amor y hace poesía.
El aura, en cambio, se desparece al alma:
vuela con alas negras, escupe lupe,
come carroña y hace negocios con la muerte;
hay que tener cuidado con el aura.
Contemplo un campo de amapolas
humeando soluciones;
sólo la flor, la pura flor;
la fotosíntesis.Pero ya sube el sol.
Necesito una musa, no te vayas.
Ya se despeja el aire,
ya se levanta la neblina,
ya se transparenta el mundo,
ya casi te quiero, tierra mía.
Despierten del alma los mortales,
revivan los muertos de la muerte,
de cárcel se libren los cautivos,
los guerreros líbrense de guerra
y de su gobierno gobernantes,
y vivos y muertos hagan bola
y pongan atención por ver el sol
cómo en tierra cae, y va quedando.
Iba Iseo, la de Tristán, con él,
por el Paseo de la Reforma;
vestía falda tableada
y amarilla blusa frágil
y a Tristán del mundo
caballero en su caballo;
bajo la blusa le vi los pechos
que me apuntaban,
agudos,
desesperantes,
y me di por muerto.
Flores me finaron.
Ay cuánto,
una vez y otra,
andas matando
me,
Iseo,
mujer la matadora.
Corrí a la esquina
y abordé el camión
completamente equivocado
de siglo
y de esperanza.
Ya adivino,
cualquier redondez es bola de cristal;
ya te tengo, fortuna, ya te tengo.
Está el sol en alto,
yo conozco
y sé y digo
del mediodía:
ya tengo palabras para enjugar el sol;
ya le paseo por un papel luciendo,
ya le tomo del brillo de los alambres de la luz,
de los ojos de los bien despiertos
que dan y toman palabras conmigo, dos o tres,
o le tomo de plano de su siio
y os lo ofrezco:
un gran pastel de luz tengo en mi mesa.
Esto será siempre
saber de soledades,
andar en un doblez
del alma propia
gozando y regustando
y componiendo
sin que nadie se atreva
y nadie sepa.
Tiéndame la mano alguien
y no seré más artífice
pero seré
feliz...
Aquí van los últimos cinco minutos y medio de audio de "Cinco veces la flor", de María, luego llegará Tambor Interno:
Escúchalo en voz de María Aura:
Trata de:
Cinco veces la flor,
para escuchar,
poema de Alejandro Aura
24 abril 2010
.. en mangos y campechanas
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